Dueño de un juego explosivo, tirador nato de corta y larga distancia, despiadado en la cancha y capaz de no mostrar un solo gesto en los momentos de máxima tensión, sin importar si ganaba o perdía. Como un verdadero “asesino” deportivo, si le dabas espacio para tirar, te ganaba el juego.
Ese estilo silencioso, agresivo y arrollador intimidaba a los rivales, los llevaba a fallar y a cometer errores, mientras él permanecía sereno, sin emociones visibles, aun en medio de la presión.
Ramón Ruiz es uno de los jugadores más anotadores que ha dado La Romana. Desde las categorías menores mostró una extraordinaria capacidad para generar puntos, siendo considerado un talento élite en cada etapa de su desarrollo.
Fue parte de la selección de baloncesto de La Romana que participó en los Juegos Nacionales del 2000, emergiendo junto a otras figuras que luego dejarían huellas importantes en el baloncesto nacional.
A partir de ahí, Ramón se integró a las filas del club donde se formó, el San Martín de Porres, institución en la que, “como un varón”, atravesó tiempos difíciles. Era un club acostumbrado a largas sequías sin campeonatos, pero cuando Ruiz alcanzó la madurez necesaria para asumir el liderazgo como capitán, comenzaron a llegar los títulos.
En 2009, San Martín de Porres puso fin a una sequía de 20 años sin conquistar el campeonato. Aunque Ramón fue determinante, no fue elegido Jugador Más Valioso de la final, distinción que recayó en el refuerzo hato-mayorense Edward Santana. Sin embargo, en 2011, los del Papagayo volvieron a levantar el trofeo, esta vez derrotando a la dinastía de la Tribu de Quisqueya, con un Ramón Ruiz en modo bestia: anotó 40 puntos en el último partido de la final y fue galardonado como MVP de la serie final.
Gracias a sus actuaciones en el ámbito local, comenzó a ser llamado como refuerzo en distintos torneos del país. Paralelamente, dividía sus años compitiendo con Cañeros del Este en la otrora LIDOBA, conquistando el campeonato en la temporada 2010 con aquel recordado conjunto compuesto, en su mayoría, por jugadores nativos de La Romana.
A partir de entonces, Ruiz se consolidó como un jugador de primer nivel, ganándose un lugar entre los mejores del país y de la región Este. Luego pasó a los Indios en la Liga Nacional, donde se convirtió en una pieza fundamental de su ofensiva, al tiempo que reforzaba en ligas de Ecuador y Colombia.
Como rival, vio a los Cañeros coronarse en 2012, pero en 2013, vistiendo el uniforme de Indios de San Francisco, se proclamó campeón por segunda vez en la principal liga de baloncesto del país, continuando su ascenso ofensivo y agrandando de manera notable sus números históricos.
Otro campeonato a nivel local llegó en 2014, cuando pasó a Bancola y ayudó a esa franquicia a romper una sequía de 25 años sin conquistar el título.
En la temporada 2016, se convirtió en el octavo jugador en la historia de la LNB/LIDOBA en alcanzar los 1,500 puntos.
Más adelante, tuvo un recorrido por varios clubes, incluyendo Soles y Titanes, antes de regresar en 2018 a Cañeros del Este, la franquicia que lo vio crecer en el baloncesto profesional. Allí superó las 2,000 anotaciones y se colocó históricamente entre los principales líderes en triples encestados de todos los tiempos.
Ya en la postrimería de su carrera, regresó a su club San Martín de Porres en 2021 y conquistó otro campeonato, marcando así su despedida definitiva del baloncesto local. Ese mismo año disputó también su última temporada con Cañeros del Este, poniendo fin a una trayectoria repleta de hazañas en el baloncesto dominicano.
Su temperamento, disciplina y visión del juego forjaron en él las cualidades necesarias para dar el salto a la dirigencia. Hoy transmite, con conocimiento de causa, las herramientas que necesita un jugador para competir al más alto nivel y, sobre todo, cómo actuar en los momentos más intensos y decisivos del juego.

